sábado, 29 de diciembre de 2012



              Pavita rellena de Nochevieja




Creo que una buena forma de empezar este blog es con una receta. La de una pavita rellena para celebrar el Fin de Año. La idea fue de mi madre que ya en Nochebuena dijo: "me gustaría hacer un pavo, bueno, una pava, para estas fiestas" mi hermana Isabel, con un sexto sentido, dijo rápido que no, que mejor un roastbeef y que de pavo o pava nada de nada...Así que por darle el gusto a mi madre quedamos en que en Nochevieja la haríamos las dos en mi casa. Después de convencerla de que la receta de Aranda de Duero, en la que hay que sumergir a la pava en aceite de oliva durante 24 horas mejor la dejábamos para otra ocasión y que buscara recetas más navideñas, quedamos tempranito en ir a por el ave en cuestión. Y empezamos a hacer la pava porque cuando escribo esto sólo llevamos hecha la primera parte. Por la mañana compramos la pavita, que pesaba la friolera de 3,500 kg. y todos (o casi) los condimentos necesarios para el relleno: piñones, almendras, pasas, ciruelas, manzana reineta, carne picada de vaca y de cerdo...
Mamá venía armada ya con un carrete de bridar (atar carnes), una aguja y embolo para emborrachar a la pava subcutáneamente, y tres recetas diferentes para rellenar una pava. 
Para calentar motores nos pusimos a ver en youtube cómo se deshuesa un ave y allí en la pantalla y con cuchillos de primera la cosa parecía compleja pero asequible. También vimos distintas recetas y la forma de coser y bridar el pavo para darle su formita. Así que nos pusimos a ello.
Armadas con los dos mejores cuchillos de la casa, ni largos ni cortos, medianos pero afilados, pusimos a la pava en la fuente del horno y mientras yo empezaba por la quilla a cortar, mamá iba jaleandome o corrigiéndome pero aquello fue un proceso largo y nada limpio, sobre todo cuando llegamos a los muslos y hubo que quitarles el primer hueso y sus correspondientes tendones, yo intentaba recordar los precisos movimientos de los polleros del barrio que en un santiamén: "crac", logran separar los miembros del pollo o de lo que les pongan en la madera del corte... Aquí la pava se escurría por la fuente, el cuchillo resbalaba y el hueso ni agarrándole con un trapo se quedaba derechito...Enfin que decidimos que el año que viene lo haría el pollero de mamá que según ella tiene instrumentos especiales...





 Y por descontado que el hueso final del muslo decidimos dejarlo en su sitio, porque quedaba mejor y sobre todo porque la escabechina hubiera sido ya total si nos da por deshuesar esa zona... Ese fue el momento de pinchar a la pava en muslos y pechuga con el coñac y el vino blanco y en otros puntos de su anatomía, pero sobre todo en estos dos según recomendaban los expertos
Bueno, una vez acabada la dura tarea de dejar  a la pava hecha una alfombrilla, nos pusimos a pochar la cebollita supercortada en trocitos, durante bastante rato y poco aceite, luego el ajito picado y posteriormente las carnes picadas, manzana en taquitos, ciruela en trozos pequeños (por este orden) y ya al final y casi sin que se cocine las pasas y la almendra (previamente tostada). Se me olvidaba que salpimentamos y añadimos vino blanco y coñac del sobrante de las inyecciones...






La segunda parte de la operación consistió en rellenar a la pava con la "farsa" cocinada para coserla posteriormente con la famosa brida. Nos costó un poco enhebrar la aguja. una mía de coser lana pero con poca punta y mamá empezó a coser con facilidad por la parte de la pechuga y ayudada por el dedal.  La operación es sencilla si la piel está en su sitio, pero en nuestro caso nos faltaba todo un tramo al lado del ala derecha. Mamá sugirió hacer un trasplante con el sobrante del pellejo de la rabadilla, pero yo como cirujana mayor dije que la piel era muy elástica y que no hacía falta así que en esa zona estiré la piel y le hice una costurilla para que no asomaran las aceitunas en rodajas (que se me ha olvidado decir que metimos en el relleno)... Hasta aquí, más o menos bien, la pava estaba cosida, el relleno dentro, parecía jugoso y de sabor (lo probamos ) bueno. ahora a darle forma con el ovillo especial de cocina que mamá había comprado. 





Según uno de los videos se empezaba por las patas, ahí ya nos dimos cuenta que se nos había olvidado cortarle los muñones pero pensamos que también podíamos ponerle unos gorritos de cocinero como hacen muchos chefs para presentar las aves asadas. No problem...Con parte del hilo hecho un ovillito empezamos a amarrarla por la punta de los muslos para luego ir hacia atrás y girandola seguir enrollando ...pero no fue nada fácil, aquello más parecía un paquete de gelatina que se escurría entre las manos, a mami y a mí nos dió por reírnos, la pava se nos seguía escurriendo y cuando logramos una forma nos pareció que era más bien de rana espatarrada así que pasamos la cuerda por encima de los muslos. Para entonces ya estábamos bastante cansadas, así que metimos a la pava en la nevera y mientras hacíamos planes sobre cómo la haremos mañana nos tuvimos que tumbar un ratito en el sofá de la sala...Mañana la asaremos. Ya os contaré...






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